LAMMILY, LA NINA NORMAL

Avui us compartim tot un seguit d’articles que parlen de la imatge, sobretot de la femenina, i dels estereotips que deriven, a voltes, en greus problemes mèdics com els transtorns alimentaris.

Són dos articles publicats a La Vanguardia: “La muñeca normal” que parla d’un video sobre un experiments realitzat en una escola de primària dels EUA (també n’adjuntem l’enllaç al youtube) i l’article “La anorexia es cosa de todos”

LA MUÑECA ‘NORMAL’

El creador de Lammily, la anti-Barbie, quiere que su juguete ayude a normalizar la imagen sobre las chicas

Enllaç al vídeo (cliqueu aquí)

lammily

S i Barbie existiese y tuviese un tamaño real mediría dos metros, tendría 40 centímetros de cintura, 135 de pecho y casi no podría andar. La traslación se ha hecho en diversas ocasiones para advertir de los estereotipos de belleza inexistentes y con este mismo objetivo acaba de aparecer Lammily, una muñeca también americana pero con otro aspecto, el de una chica de medidas “normales”.

Lammily tiene algo de barriga, las caderas anchas y las piernas no son palillos. Entre los accesorios que se pueden adquirir para jugar con ella hay un surtido de pegatinas con dibujos de granos, celulitis, heridas, gafas, tiritas, picadas de mosquito. No luce tacones y lleva bambas. El mensaje de su creador es claro y él mismo ha explicado que es su aportación para luchar contra la proyección de cuerpos inexistentes que afecta a la imagen que las chicas pueden acabar teniendo de ellas mismas. Lammily intenta que la normalidad sea algo apetecible. La cuestión es si una muñeca de este tipo podría un día desbancar a Barbie. Y vaya por delante que no se puede culpar a Barbie de crear trastornos alimentarios, ya que el problema va mucho más allá.

Nickolay Lamm es el creador de este juguete que nació con el objetivo de promocionar entre los pequeños “la belleza de lo real” y para fabricarla lanzó el pasado mes de marzo una campaña de crowdfunding logrando cerca de 20.000 pedidos. Ahora ya se puede comprar vía internet por unos 20 euros. Ante el eco mediático que ha tenido la iniciativa y las posibilidades de que acabe siendo un éxito comercial, Imma Marín, directora de la consultora pedagógica Marinva, expresa sus dudas al entender que lo que se ha expresado a través de esta muñeca es una visión adulta de un juguete, de una problemática grave pero que no es la de las niñas que juegan -de hasta siete u ocho años, recuerda-.

“Es un acción de rebeldía de los adultos -señala Marín-, porque muñecas similares a Barbie las encontramos a lo largo de toda la historia, incluso en la época romana”. Los niños y niñas no piensan en esto, el juego es la forma como estos niños se representan como adultos y siempre es simbólico. Es difícil, prosigue esta experta en el juego, que le vayan a poner granos o celulitis porque a los cinco o seis años “les importa un pepino estas cosas y porque siempre aspiran a lo más bonito”.

En este sentido, considera que de vez en cuando los adultos lanzan cruzadas ideológicas contra determinados juguetes cuando lo más importante son los valores que se transmiten en la familia. Ya las adolescentes, recalca, les hace mucho más daño el tallaje de la ropa que haber jugado en su infancia con la Barbie. Seguro. Pero Lammily obliga a reflexionar al mundo adulto sobre las imágenes y modelos que se ofrecen a los pequeños.

ANÁLISIS

¿QUIÉN QUIERE TENER CELULITIS?

Susana Quadrado

Barbie es feísima. Cuesta entender cómo ha superado su crisis de los cincuenta sin sucumbir a las nuevas tendencias. Supuestamente, 135 cm de busto, 40 de cintura, 41 kilos de peso y más de 1,90 de altura. Si fuera real, sería un zombi de The walking dead. Pero resulta que no es real sino sólo una muñeca. Parece una obviedad, pero no. Barbie forma parte de ese universo simbólico del juego que, como tal, no obedece a la lógica adulta. Inferir que una niña, porque tenga una Barbie, va a desarrollar anorexia parece absurdo. Ligar una cosa con la otra es tanto como decir que hay que prohibir el cuento de Los tres cerditos por ser una fiesta salvaje de la destrucción y el canibalismo.

Lammily muestra un estándar de belleza más “normal”, aunque dudo mucho que ninguna niña la quiera con granos y estrías. Los argumentos de su creador tejen la gran trampa. Con el rollo anti Barbie se llega al mismo punto del que se presume huir: el cuerpo femenino, la belleza y su ideal.

Este debate llega cargado de la hipocresía y la demagogia que existe cuando se habla de anorexia. Las responsabilidades no hay que buscarlas en los juguetes. Todo el mundo dice pero pocos hacen (hay demasiados intereses en la industria de la belleza y la moda). Eso sí que es real y no Barbie. Y muchas mujeres caemos en la trampa: ¿quién quiere tener celulitis? El día que vuelva el mito de las macizas, verán cómo cambiamos.

LA ANOREXIA ES COSA DE TODOS

Publicitarios y afectados suscriben un decálogo sobre el trato de la imagen de la mujer

Cristina Sen/La Vanguardia

pigs-anorexia

Alfonso pidió ayer la palabra cuando el acto tocaba a su fin tras dos horas de exposiciones y un buen rato de coloquio. “Mi hija tiene anorexia y no es que me sienta culpable, es que me siento muy, muy culpable”, señaló. Unos minutos antes, Montse, que también es madre de una joven afectada, se preguntaba cómo es que nunca nadie ha planteado aún que algunos mensajes de la moda, la publicidad, las series de televisión sean considerados delitos contra la salud pública.

“Hace muchos años que hablamos de tallas, de la irrealidad de los cuerpos perfectos, pero claro, la pela es la pela”, decía.

Este es el sentir real de los que ven sufrir de cerca a un hijo por un trastorno de la conducta alimentaria, familias que ayer asistían a la presentación de una nueva campaña publicitaria para dar un empujón a la prevención y a la lucha contra la anorexia y la bulimia. Y no sólo una campaña publicitaria sino a la aprobación de un decálogo de buenas prácticas que ha suscrito el gremio de los publicistas -con un buen número de asociaciones adheridas- para intentar evitar lo que hasta ahora raramente se evita -ver decálogo-. Tan raramente se evita, que cuando se hace se convierte en noticia positiva.

Por ello, la Associació contra la Anorèxia y la Bulímia (ACAB) y la Fundació de la Comunicació han lanzado una campaña en positivo con dos mensajes básicos: “La anorexia no es culpa de nadie.

Consúltalo hoy, no lo dejes para mañana”. Y “Más del 70% de los afectados por la anorexia se curan”. Lo que intenta el primer mensaje, explicó Cristina Carretero, directora de promoción de la salud de la ACAB, es erradicar algunos mitos en torno a esta enfermedad, sobre todo la estigmatización a la que el/la enferma se somete culpabilizándose de lo que sucede. Y el sentimiento de culpa que también se echa encima la familia -como decía Alfonso-, la mirada estigmatizadora que muchas veces recibe de la sociedad cuando las causas son muchas y diferentes.

Más del 90% de quienes la sufren se siente avergonzadas, y el 95% de las familias se consideran culpables. Desculpabilizar es el primer paso para poder pedir ayuda, porque muchas chicas y chicos desisten o acuden demasiado tarde. Carretero también subrayó la necesidad de combatir la idea de que es una enfermedad que acompaña toda la vida.

El 11% de las adolescentes catalanas está en riesgo de sufrir anorexia, señaló Carretero, y 28.000 chicos y chicas catalanes presentan algún tipo de trastorno de conducta alimentaria. Asimismo, según explicó la catedrática de la Universtitat Autònoma, Rosa Maria Raich, que pidió la palabra desde el público, el 80% de las chicas no están satisfechas con su cuerpo. De aquí que se subrayase la importancia de contar con la colaboración de las asociaciones publicitarias representadas por José Ángel Abancéns, quien destacó la importancia de que los medios de comunicación y los publicistas rechacen los ideales de belleza “irreales e inasumibles”. Pero quiso matizar que la publicidad no es la que genera valores, sino que intenta conectar con los que la sociedad proyecta e hizo una apelación a los anunciantes.

Un pez que se muerde la cola, ya que fueron algunas las manos que se alzaron durante el coloquio para pedir que en este paso adelante en la lucha contra la anorexia se implique más a fondo la industria y el mundo de la moda. Abancéns se comprometió a ponerse de inmediato en contacto.

Esta colaboración y la campaña que podrá verse en los medios de comunicación a finales de este mes es fruto de un acalorado debate que tuvo lugar antes de verano en la Mesa de Diálogo para la Prevención de los Trastornos de Conducta Alimentaria, donde se puso el foco en el efecto negativo de la publicidad. Desde entonces, la colaboración se ha reforzado y ayer se presentaba el anuncio que ha hecho gratuitamente el publicista Richard Wakefield.

Pero todavía queda camino por recorrer. Alfons Conesa, director de la Agència Catalana de Consum, subrayaba que el objetivo es que se deje de bombardear a las mujeres con mensajes sobre la perfección corporal. Mientras, la directora de la ACAB, Marta Voltas, destacaba la importancia de ir concienciando a la sociedad sobre lo que sucede para poder reclamar que estas medidas, estos decálogos de buena voluntad, puedan convertirse un día en leyes -como reclamaba Montse en estas primeras líneas-.

Los mensajes elegidos para la campaña también fueron motivo de debate. Quedaba claro que cuando se indica que “La anorexia no es culpa de nadie” se busca desculpabilizar y empujar a curarse a quienes la sufren. Pero hay culpas, o más bien responsabilidades. La responsabilidad de toda la sociedad y de los mensajes sobre perfecciones falsas, culto al cuerpo y exaltación de la imagen por encima de todo que circulan todo el día, por todas partes que impactan a nivel general y sobre todo, a las personas con baja autoestima. El Departament de Salut colgará en sus centros el lema de esta campaña, pero añadirá: “todos somos responsables”.

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Quant a casaldelmestregranollers

El Casal del Mestre de Granollers Vallès Oriental, és un punt de trobada de persones interessades en educació. És una entitat sense ànim de lucre que vetlla per la millora i la innovació en educació. La vida del Casal es gestiona íntegrament de manera lliure i independent de qualsevol entitat pública o privada. La Junta recull les inquietuds i els interessos dels socis/es, que es concreten en la seva dinàmica. Les relacions que s’estableixen amb altres entitats que subvencionen part dels nostres projectes o ens aporten materials o altra mena de col·laboració, es fan en funció d’acomplir els objectius del Casal, sense que això condicioni la llibertat de gestió. Són els propis socis i sòcies del Casal i altres persones que col·laboren de manera puntual qui proposen i organitzen les activitats. Per tant , l’activitat i la línia d’actuació ve determinada en tot moment per les inquietuds i les necessitats de la gent que hi participa.
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