NI ASIGNATURAS, NI EXÁMENES, NI NOTAS

¿Se puede aprender sin esta fórmula? Cada vez más escuelas demuestran que sí y revolucionan la forma de dar clase

MAITE GUTIÉRREZ/La Vanguardia

ene4

Ni asignaturas, ni exámenes, ni notas. La santa trinidad de la educación tradicional salta por los aires en un número creciente de escuelas. Aún son minoría, pero estos centros ponen sobre el tapete la necesidad de dar la vuelta a un sistema que muchos consideran obsoleto.

Lo de eliminar horarios y exámenes, al menos parcialmente, es la parte más llamativa de estas iniciativas. En realidad, se trata de una pieza más dentro de un cambio profundo, sistémico, que intenta responder a una pregunta fundamental: ¿cómo ha de ser la escuela del siglo XXI?

Del tema se habló ampliamente en Barcelona a principio de mes, durante la celebración del ITworldEdu, un certamen sobre innovación educativa ligada a la tecnología. Allí, Richard Gerver, profesor británico que asesora a varios gobiernos en materia de educación, hizo un llamamiento a derribar los muros de la escuela del siglo XIX, la que, según él, todavía predomina en cualquier país del mundo. Colegios en los que sigue sonando el timbre para que los niños cambien de materia o salgan al patio, “como en una fábrica”. Es la educación de la sociedad industrial. “Pero ahora estamos en la sociedad del conocimiento, ¿o no era así?”, planteaba Gerver.

Estas inquietudes están muy cerca, no sólo en boca de gurús internacionales y congresos. No hay más que pasarse por las jornadas de puertas abiertas de escuelas e institutos estos días. Se vio, por ejemplo, en las sesiones informativas de la escuela pública El Martinet de Ripollet (Vallès Occidental), el mes pasado. Muchos padres quedaron sorprendidos al descubrir que allí no existen horarios ni “la clase de matemáticas, la de lengua o la de inglés”, sino que los contenidos se aprenden de forma transversal en torno a un centro de interés o proyecto -la Luna, la historia del tiempo, el número pi…-; que los alumnos no realizan exámenes al uso, sino que están sometidos a una evaluación continua, y que, por lo tanto, los padres tampoco reciben calificaciones numéricas de sus hijos, sino un informe sobre lo que el alumno ha aprendido y lo que no.

El caso más notorio de esta “nueva educación” estos días es el de las escuelas Jesuitas de Catalunya, un proyecto que ha captado la atención del sector educativo del país. Bajo el nombre de Horizonte 2020, los ocho centros que integran la red se han embarcado en un cambio radical. Aparte de eliminar horarios y asignaturas, han modificado el espacio de la escuela, han unido grupos de alumnos y profesores, han creado una nueva etapa intermedia que unifica los cursos de 5o y 6o de primaria con los de 1o y 2o de ESO… Este curso tres centros realizan una prueba piloto y dentro cinco años los 13.000 alumnos de estas escuelas trabajarán con la nueva metodología.

Una transformación parecida ha emprendido la Escola Pia. Los veinte colegios que integran el grupo, con 20.000 alumnos, han preparado durante cuatro años una metamorfosis educativa que iniciarán el curso que viene en tres escuelas. Poco a poco la extenderán a todos sus centros.

En la red pública, cada vez más escuelas de primaria trabajan de una forma similar, aunque en la secundaria resulta más difícil encontrar iniciativas de este tipo. Una excepción: la red de institutos innovadores que coordina el Institut de Ciències de l’Educació de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

El Institut-Escola Les Vinyes (Castellbisbal) forma parte de esta red. En infantil y primaria todo el currículo se reparte entre “rincones, ambientes y proyectos”. Los ambientes serían lo más parecido a una asignatura tradicional, explica Boris Mir, su jefe de estudios. Está el rincón de matemáticas,  de lengua… donde los alumnos adquieren conocimientos básicos. Luego, los ambientes imitan situaciones de la vida real, y en los proyectos los estudiantes elaboran trabajos en grupo.

En la secundaria, cada profesor imparte dos asignaturas y se crean equipos docentes encargados de cada uno de los cursos. La enseñanza se organiza en ciclos de entre tres y cuatro semanas: las dos primeras los alumnos tienen clases “más tradicionales”, y luego realizan un trabajo globalizado, donde las diferentes disciplinas se funden para dar respuesta a una pregunta o desafío. ¿Se puede medir la belleza? ¿Quiénes somos? ¿Estamos realmente en el año 2015? ¿Qué desigualdades perduran? Son cuestiones que los alumnos han trabajado, y aquí se integran las lenguas, las matemáticas, la tecnología o la historia. Redactan documentos, buscan información, se organizan para crear una exposición, una revista o una producción audiovisual que responda a estas preguntas. “Esta metodología también nos permite trabajar habilidades sociales, la organización, la colaboración, la creatividad, la empatía… capacidades que la sociedad actual reclama y que la escuela tradicional no potencia lo suficiente”, afirma Mir.

En la escuela jesuita Infant Jesús, de Barcelona, la clase de 5.o de primaria se ha organizado en grupos para elaborar una línea del tiempo, de la prehistoria a nuestros días. Las tres profesoras que están con los 50 alumnos explican el nacimiento de la antigua Grecia y Roma y aportan recursos de internet, los alumnos buscan información en catalán, castellano e inglés; realizan una línea del tiempo a escala, sitúan en un mapa interactivo ciudades y hechos históricos… “Así es divertido trabajar. El año pasado, con las asignaturas normales, todo era más aburrido”, asegura un  grupo de alumnas.

“Uno de los objetivos de nuestro cambio es luchar contra el absentismo emocional, niños que vienen a la escuela por obligación, pero que no disfrutan del hecho de aprender”, relata el director del Infant Jesús, Joan Blasco. “En la vida no tenemos problemas de matemáticas, lengua o geografía, sino problemas en general, así que es lógico que la escuela funcione de forma interdisciplinar, y potenciando habilidades y actitudes más allá de los conocimientos académicos”, añade el director general de la Escola Pia, Joan Vila.

La Lomce va en el sentido contrario, con un currículo muy detallado de cada asignatura y poniendo el énfasis en las notas numéricas desde primaria. De todos modos, los profesores consultados consideran que las escuelas tienen margen de maniobra para seguir con sus proyectos pese a los currículos oficiales.

Eso sí, en los centros públicos reclaman más apoyo para llevar a cabo estas experiencias innovadoras, que en la red concertada suele ser más fácil de instaurar. “La innovación en las escuelas está tolerada, pero no apoyada”, coinciden Boris Mir y Rosa Sardà, directora de Les Vinyes. Una de las principales dificultades que encuentran es la inestabilidad de la plantilla. “Sobre todo en la ESO; poder escoger el profesorado resulta fundamental para mantener estos proyectos”, continúan.

El cambio en la escuela, defienden todos, se vuelve imperativo.

Las claves de este cambio AMBIENTES, PROYECTOS Y PRODUCCIONES. La clase magistral no se abandona del todo.

Cuando es necesario, el profesor se sienta con los alumnos y les explica las multiplicaciones, ecuaciones o el complemento directo. Pero una parte importante del tiempo de clase se dedica a trabajar de forma transversal. Por ejemplo, si se toma como centro de interés la Luna, se pueden integrar contenidos de ciencia, historia, lengua y literatura y tecnología. Los contenidos del currículo se integran igual, se aprenden, pero de otra manera.

OTRAS CAPACIDADES. Además de conocimientos curriculares, estas escuelas defienden la necesidad de potenciar las habilidades sociales, el trabajo en equipo, la autonomía personal, la capacidad crítica y la creatividad. Preparar al alumno para una sociedad cambiante, dotarlo de recursos intelectuales y personales para enfrentarse con éxito al futuro.

MUCHO RIGOR. Impartir clases magistrales es más sencillo para el profesor. “En cambio, introducir el currículo mediante proyectos o ambientes es más complicado, requiere de un esfuerzo mayor por parte del docente y de mucho rigor científico”, advierte Carme Ruiz, directora del Institut de Ciències de l’Educació de la UAB.

EXÁMENES. Cuando hace falta, se utiliza este método de evaluación, pero no se basa todo en ellos. Los profesores de estas escuelas también aplican una evaluación cualitativa, del progreso del alumno, de sus habilidades sociales y comunicativas, de su esfuerzo. Las cualificaciones se preparan en consecuencia con este método de evaluación.

INNOVAR CON UN OBJETIVO. Toda innovación ha de tener un objetivo claro y una finalidad, aclara Carme Ortoll, directora general de Educació Primària de Ensenyament. El departamento apoya los proyectos singulares de los centros, sigue Ortoll, siempre que se mejore la formación de los alumnos y que adquieran las competencias básicas. “Hemos de innovar a partir de evidencias, no de ocurrencias”, dice Ortoll. Ensenyament apuesta por las competencias.

POR QUÉ HAY QUE CAMBIAR, SEGÚN LOS JESUITAS

En la escuela encontramos muchas actividades nuevas, pero en esencia el sistema no ha cambiado mucho y se ha limitado a sumar las innovaciones de unos pocos al sistema tradicional del resto

El Gobierno francés presentará en abril un proyecto de reforma de la calificación

OTRA MANERA DE EVALUAR

Una conferencia de expertos ha planteado suprimir las notas hasta sexto curso El ya exministro de Educación abrió en junio un debate que ahora gestiona su sucesora

El tema de la supresión o reforma de las notas en la enseñanza es un debate algo recurrente en Francia, un país que da una gran importancia a la educación. El debate arranca en la ola del 68, cuando estaba “prohibido prohibir”. Después de aquello, el entonces ministro de Educación, Edgar Faure, introdujo, entre otras reformas democratizadoras de la enseñanza, una nueva manera de calificar: en lugar de la tradicional puntuación del 1 al 20 -en la que un 10 equivale a nuestro 5-,

Faure introdujo una escala de cinco niveles: de la A a la E.

En Francia la evaluación es muy exhaustiva. Las materias del bachillerato tienen diferentes coeficientes y en la escala de 1 a 20 de la puntuación de una prueba se afina mucho -mucho más que en Alemania, por ejemplo-; se usan los decimales a conciencia y sin practicar apenas el redondeo. Esa tradición pudo con las cinco letras: enseguida aparecieron los matices A+, A- y demás… En 1971, el sistema Faure fue abolido y se regresó a la escala de 1 a 20.

En la última recurrencia de ese largo debate, el ministro de Educación, Benoît Hamon, puso en marcha, en junio del año pasado, una conferencia nacional sobre la evaluación de los alumnos a fin de replantear el sistema. “Muchos alumnos sufren los efectos negativos de unas evaluaciones que no tienen en cuenta más que sus lagunas, que los desaniman y frenan su trayectoria”, decía. El ministro apelaba a “construir una verdadera política de evaluación al servicio del aprendizaje y del éxito de todos”. Los objetivos, principios y modalidades debían ser “compartidos por alumnos, familias, enseñantes y equipos pedagógicos y educativos” porque, tal como está hoy, “el sistema contribuye a incrementar las desigualdades”, decía.

Así fue como se puso en marcha la mencionada conferencia, cuyo jurado está compuesto por treinta personas, profesionales de la educación y padres de alumnos, para que confeccionara propuestas de reforma.

El pasado febrero, la conferencia presentó sus conclusiones, pero para entonces Hamon ya no era ministro, pues en la purga de izquierdistas llevada a cabo por Hollande en agosto, había saltado del gobierno. Fue su sucesora, la actual ministra Najat Vallaud-Belkacem, quien recibió el informe de la conferencia. Pero para entonces no sólo el ministro sino todo el contexto político había cambiado.

La administración Hollande estaba desprestigiada, y el público, padres y enseñantes, no había recibido bien las polémicas propuestas de cambios de horarios y normativas. No era tiempo para experimentos.

Las propuestas de la conferencia han sido aconsejar la supresión de las notas hasta el sexto curso de la enseñanza elemental, es decir, hasta los 11 años, y reformar las pruebas de reválida que los alumnos pasan al final del tercer curso, entre los 13 y 14 años, con las que se pretende medir su  conocimiento de las materias básicas: matemáticas, francés, historia, una prueba oral de historia del arte y educación cívica. El ministerio de Najat Vallaud-Belkacem recoge estas propuestas como meras sugerencias y presentará una respuesta programática en abril, pero ya ha adelantado que no se renunciará a las notas.

Tanto en el Elíseo como en el Ministerio de Educación se explica que la política no pasa por una supresión de las notas cifradas, sino por una “evaluación más precisa y exigente que no desanime a los alumnos”. Lo que eso quiere decir se desvelará en abril, pero no hay que esperar medidas radicales. Aunque el panorama francés en materia de educación no es el español, en el que cada ministro quiere pasar a la historia con reformas de incierta pertinencia, también aquí padres y enseñantes son bastante hostiles a los cambios innecesarios.

Anuncis

Quant a casaldelmestregranollers

El Casal del Mestre de Granollers Vallès Oriental, és un punt de trobada de persones interessades en educació. És una entitat sense ànim de lucre que vetlla per la millora i la innovació en educació. La vida del Casal es gestiona íntegrament de manera lliure i independent de qualsevol entitat pública o privada. La Junta recull les inquietuds i els interessos dels socis/es, que es concreten en la seva dinàmica. Les relacions que s’estableixen amb altres entitats que subvencionen part dels nostres projectes o ens aporten materials o altra mena de col·laboració, es fan en funció d’acomplir els objectius del Casal, sense que això condicioni la llibertat de gestió. Són els propis socis i sòcies del Casal i altres persones que col·laboren de manera puntual qui proposen i organitzen les activitats. Per tant , l’activitat i la línia d’actuació ve determinada en tot moment per les inquietuds i les necessitats de la gent que hi participa.
Aquesta entrada ha esta publicada en Uncategorized. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s