AVUI ÉS EL DIA MUNDIAL DE LA INFÀNCIA.

Avui, dia Mundial de la infància, us deixem penjat un reportatge força interessant del Magazine de La Vanguardia d’aquest cap de setmana. No és massa esperançador però posa l’èmfasi en la reflexió i en què estem fent amb els adults del futur que són els nens del present.

També acompanyem l’article amb el vídeo “Yo pido pacto” de l’Unicef

http://youtu.be/25_B7o0QJGw

Niños, una cuestión de Estado

Begoña Corzo/Magazine La Vanguardia

El próximo día 20 se cumple el 25.º aniversario de la Convención de los Derechos del Niño. Sus artículos no son una mera declaración formal, sino que son de obligado cumplimiento para los estados, que deben desarrollarlos y rendir cuentas. ¿Se respetan estos derechos en España?

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“Artículo 27
 
Todo niño tiene derecho a beneficiarse de un nivel de vida adecuado para su desarrollo y es responsabilidad primordial de padres y madres proporcionárselo. Es obligación del Estado adaptar medidas apropiadas para que dicha responsabilidad pueda ser asumida y que lo sea de hecho, si es necesario, mediante el pago de la pensión alimenticia.”
El 32,6% de los niños y las niñas de España (2.726.849) viven en riego de pobreza o exclusión

Imagine que va a votar y que le dicen que no puede porque su vecino no paga los impuestos. La situación sería absurda e injusta. Le estarían privando de un derecho fundamental por una actuación en la que usted no tiene nada que ver. Pues algo similar sucede con la infancia. Hay niños y niñas que no pueden ejercer en condiciones su derecho a la salud, la educación, el ocio y a desarrollar todas sus capacidades porque sus padres están en paro, su familia pasa por dificultades, están bajo tutela o padecen alguna discapacidad… Y en el extremo opuesto, están aquellos que lo tienen todo, casas confortables, el último gadget electrónico, ropa de marca… pero les falta lo fundamental: la atención de sus padres. Todos son niños que no viven su infancia como deberían por circunstancias que no dependen de ellos.

El próximo día 20, se cumple el 25.º aniversario de la Convención de los Derechos del Niño de la ONU, un documento que no es una mera declaración de intenciones, porque sus 54 artículos son de obligado cumplimento para los estados firmantes, es decir, que deben hacer políticas activas para que se cumplan, y rendir cuentas.

“Artículo 18
 
Es responsabilidad primordial de padres y madres la crianza de los niños y es deber del Estado brindar la asistencia necesaria en el desempeño de sus funciones.”
El 46,9% de los hogares con niños no pueden afrontar los pagos imprevistos

¿Se respetan esos derechos en España? “Debería ser así, porque respetarlos es jurídicamente obligatorio, éticamente correcto, conveniente políticamente para lograr una sociedad no conflictiva, y rentable: por cada dólar invertido en infancia, entre 7 y 14 revierten en el crecimiento de un país”, explica Jorge Cardona, miembro del Comité de los Derechos del Niño de la ONU que realiza el seguimiento de la convención. Sin embargo, se muestra crítico con España: “Antes de aprobar cualquier ley es obligatorio un estudio de impacto medioambiental y otro de impacto de género. Sin embargo, no se necesita ningún informe que tenga en cuenta cómo afectará esa ley a los niños. Aún se tiene la idea de que son propiedad de los padres, no se les escucha y no participan como ciudadanos”.

No sólo no se ha avanzado todo lo deseable en infancia, sino que con la crisis se está desandando terreno conquistado. El último informe de Unicef señala que las familias españolas han perdido el equivalente a diez años de mejoras en sus ingresos, y 2.306.000 niños y niñas viven bajo el umbral de la pobreza –más de uno de cada tres de los 8.364.567 menores de 18 años que viven en España–. Además, a las familias con empleo e hijos les cuesta el doble eludir la pobreza que a aquellas que no tienen hijos.

Estas cifras surgen de un cálculo que tiene en cuenta un conjunto de vulnerabilidades y falta de oportunidades fruto de la privación material, como no poder pagar la calefacción o no poder comprar alimentos básicos, además de no alcanzar el 60% de la media de ingresos de los hogares de todo el país (media engañosa por sí sola, porque se va reduciendo conforme disminuyen los salarios y el empleo).

El Gobierno lo fía todo a la recuperación económica, pero incluso durante los años de bonanza, un 20% de la infancia estaba en riesgo de pobreza. Un porcentaje que ahora ha escalado al 33%. Los presupuestos generales el Estado prevén una partida extraordinaria de 32 millones de euros para ayudar a la infancia en riesgo. Parece mucho, pero supone una subida anual de 11 euros por niño, cifra que no llega ni para pagar dos días de comedor escolar.

“Artículo 33
 
Es derecho del niño ser protegido del uso de estupefacientes y sustancias psicotrópicas y se impedirá que esté involucrado en la producción o distribución de tales sustancias.”
El 74% de los menores de 14 a 18 años ha bebido alcohol en el último mes

Para los niños, es muy complicado eludir el estrés y el sufrimiento de sus padres cuando las cosas en casa no van bien. Sufren cambios en su dieta, abandonan actividades extraescolares y deportivas o no tienen dinero para el material escolar. Hasta pueden padecer desaires de sus compañeros porque no tienen lo mismo que el resto del grupo. Y la pobreza se retroalimenta: los hijos de padres desempleados pueden rendir menos en la escuela. A su vez, este peor rendimiento puede ser causa de estrés añadido en casa. Y así sucesivamente. Cuanto más tiempo permanezca el niño atrapado en el ciclo, más puertas se le cierran. “Un adulto puede recuperarse de una crisis que dure unos años, pero un niño no, le dejará huellas para toda la vida”, advierte Andrés Conde, director general de Save the Children, una oenegé que, como muchas otras, ha incrementado sus programas de atención directa para ayudar en los países ricos.

Conde considera que “el primer paso para solucionar el problema es reconocerlo, y es muy preocupante que un grupo de políticos entienda que las cifras de pobreza infantil son demagógicas. Son datos de Eurostat (la oficina de estadísticas de la UE). Si se cuestionan, que se cuestionen también para sacar menos pecho sobre la recuperación económica”. Tampoco la opinión pública acaba de asimilar una cifra tan grande que cuesta digerirla.

Si los políticos se toman en serio a la infancia o siguen con los brindis al sol se verá por cómo responden a la petición de un pacto que proteja a los niños como se hizo con los jubilados con los pactos de Toledo, en 1996, cuando se reformó el sistema de pensiones para garantizar una renta a todos los jubilados, esos abuelos que ahora tiran de sus hijos y sus nietos. La Plataforma de Infancia, y con ella las organizaciones que trabajan por los derechos de los menores en España, incluida Unicef, reclaman que se identifique de forma clara cuánto se invierte en infancia –se calcula que el país destina el 1,4% del PIB (270 euros por familia) a políticas de protección social (en Europa es el 2,2%), pero no se sabe cómo se están invirtiendo exactamente–, que se reconozca como un problema de Estado el riesgo de marginación infantil y que haya políticas de empleo y sociales dirigidas a atajarla. Que se invierta más y que se invierta bien, porque no sólo es problema de dinero, sino también de prioridades. Países rescatados por la troika, como Irlanda, han reducido más de un 30% el riesgo de pobreza infantil. España, junto con Grecia, sólo lo ha conseguido en un 6,9%.

“Artículo 23
 
Los niños mental o físicamente impedidos tienen derecho a recibir cuidados, educación y adiestramiento especiales, destinados a lograr su autosuficiencia e integración activa en la sociedad.”
1,4% es la proporción del PIB español dedicada a protección social. En Europa es el 2,2%

“Igual que el Código Mercantil da una segunda oportunidad a las empresas con aplazamientos y quitas de las deudas, pedimos que las familias tengan también esa segunda oportunidad para aplazar los recibos de la luz, del agua, la hipoteca, hasta que mejore su situación”, reclama Jesús Maeztu. El Defensor del Pueblo Andaluz y del Menor traza una hoja de ruta que pasa por atajar las disfunciones tempranas que se producen en la familia y la escuela, como los trastornos de conducta, el acoso escolar o la exclusión de los discapacitados, porque “si se detectan a tiempo son fáciles de atajar”. El segundo punto son “esos adolescentes consentidos, sin límites, para que no abandonen los estudios o no caigan en adicciones, por ejemplo”. El tercer paso es promocionar los derechos del niño, “que entiendan que no son muñecos sin voz ni voto”. Otro punto, especialmente grave en Andalucía, Ceuta y Melilla, es alejar a los menores inmigrantes de las redes de trata y explotación (ver despiece en página 47). El quinto objetivo es el pacto contra la pobreza: “La crisis ha agravado las ­dificultades que tienen los niños por el mero hecho de serlo. Pierden su vivienda, sufren pobreza energética, los conflictos familiares que la crisis siempre agrava, discriminación porque no pueden realizar actividades como sus compañeros…”. Otro puntal es la mediación familiar para alejar a los pequeños con conductas de riesgo de los tribunales, y el último, lograr esa segunda oportunidad sobre las deudas.

El repaso de algunos de los artículos de la convención muestra con más detalle los claroscuros de la infancia en España:

ARTÍCULO 24
“Los niños tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud (…)”

“La salud infantil en España tiene uno de los estándares más elevados del mundo”, explica Antonio Nieto, vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría. Somos el cuarto país con la mortalidad infantil más baja, por delante de algunos escandinavos. En este éxito tiene mucho que ver el modelo de atención, que desde el nacimiento hasta la adolescencia y desde la atención primaria hasta la hospitalaria, realizan médicos formados específicamente para atender a los niños, que “no son adultos en miniatura”.

Pero este modelo puede hacer agua, explica Nieto. Hasta un 25% de los menores no son atendidos en los ambulatorios por pediatras, sino por médicos de familia. Y en las áreas rurales este porcentaje sube al 40%. Se necesitan cerca de mil pediatras más, pero “cada año se convocan menos plazas de MIR de la especialidad”. Nieto también alerta de que del calendario de vacunación que se publica cada año han desa­parecido algunas vacunas. “Si estas enfermedades rebrotan, que rebrotarán, los costes sanitarios serán superiores al coste de la inmunización”.

El pediatra también apunta que aumentan los problemas psicológicos en niños, consecuencia de los conflictos domésticos, y la malnutrición infantil. El Síndic de Greuges de Catalunya ya alertaba en el 2013 de que 50.000 menores sufrían privaciones alimentarias. “No se puede decir que los niños en Catalunya pasen hambre, pero sí hemos constatado decenas de miles de casos de malnutrición”, explicaba Rafael Ribó. Aquel verano se abrieron las escuelas para que los niños compartieran actividades y comida.

Los pediatras hace años alertan también sobre la obesidad, una de las caras de la malnutrición, en tanto que los niños no comen lo adecuado porque de la cesta de la compra se eliminan proteínas de calidad y productos frescos, pero también porque no hay suficiente educación de los niños y los padres sobre la importancia del ejercicio físico.

Un dato muy positivo en los hábitos que repercuten en la salud es que el consumo de drogas ilegales entre menores está bajando, aunque más del 30% de los escolares entre 15 y 16 años consumen alcohol casi a diario y esta cifra se duplica de largo entre los 17 y los 18 años. Las chicas ya superan a sus compañeros en consumo de alcohol y tabaco, y las que tienen de 14 a 16 años se emborrachan más que ellos.

ARTÍCULO 28
“Todo niño tiene derecho a la educación (…)”

La buena noticia en educación es que España está a la cabeza de la tasa de escolarización de los niños y niñas de 3 años, sólo superada por Francia y Bélgica. Nuestro sistema educativo arranca sobre el papel mejor que otros, incluso en lo que se refiere a los recursos con que cuenta. Pero luego se va torciendo y falla estrepitosamente en la secundaria obligatoria, para volver a recuperarse en los estudios universitarios. Entre las causas que explicarían estas malas cifras, Rafael Carbonell, inspector de educación en la Comunidad Valenciana, cita la inestabilidad legislativa –“no se puede cambiar las leyes educativas cada dos por tres, no creo que existan discrepancias tan importantes entre partidos para que no puedan llegar a un marco estable”–. La rigidez del sistema, el excesivo número de asignaturas –“hay que acotar lo que queremos enseñar, lo realmente importante”– y el hecho de que los niños pasen por muchos profesores y muy diversos a lo largo del ciclo escolar también ayudan a explicar este fracaso, en opinión de Carbonell, que hace hincapié en una escuela inclusiva para los niños con discapacidad en todas las etapas, sobre todo en secundaria.

Que el modelo educativo empeora conforme los menores avanzan en la escuela se ve con claridad en el porcentaje de los que están en el curso que les corresponde por edad. Son el 93,4% en los primeros años de la escuela, pero mientras avanzan en sus estudios esta tasa empeora: con 14-15 años, sólo el 62% está en el curso en que debería. Experiencias como la del centro Gençana de Godella muestran que la perseverancia y un modelo educativo claro dan frutos. Desde hace 30 años tratan individualmente a cada estudiante. Si va muy bien, le incrementan la complejidad de las tareas –incluidas clases que dan profesores de la Universitat de València a partir de cuarto de primaria–, y si necesita refuerzo para no rezagarse, también lo tiene. Este colegio concertado cuesta 450 euros al mes que incluyen el desayuno, la comida, la merienda, las actividades complementarias, el material escolar y los libros, aunque, como explica su director, Pedro Gil, ellos han quitado protagonismo al libro de texto “porque crea uniformidad en el trabajo de los profesores y no ayuda a tratar la diversidad”.

El abandono temprano es la mayor ineficacia de nuestro sistema educativo. Uno de cada cuatro jóvenes no se gradúa en ESO, y sólo Turquía (29,19%) supera a España (25,8%) en porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan, cuando la media de la OCDE es del 15%.

Sin embargo, la situación parece que va a mejor, porque desde hace tres años van al alza tanto los alumnos que después de la ESO continúan estudiando como la matriculación en la FP. ¿Significa esto que la escuela ha logrado enganchar a los adolescentes? No exactamente. Si algo tiene el mapa de la infancia en España es que hay grandes diferencias territoriales, y esto se ve con claridad en el efecto del ladrillazo en la educación. Las autoridades de las comunidades del arco mediterráneo (Catalunya, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares) y Andalucía sacan pecho porque se ha reducido muchísimo el abandono escolar temprano.

Pero la realidad es que muchos chavales cambiaron las aulas por un sueldo en la construcción o los servicios. El pinchazo del ladrillo ha precipitado la vuelta de muchos de aquellos que tiraron la toalla y ha frenado la deserción de los que saben que no encontrarán trabajo sin estudios. “Me gustaría poder decir –explica Carbonell– que hay un grupo de personas que han llegado a la conclusión de que sin estudios no se llega a ningún sitio”. O que, por si acaso, hay que ponerse manos a la obra para que el ladrillo no vuelva a tapiar las aulas.

ARTÍCULO 31
“Tienen derecho al esparcimiento, al juego y a participar en actividades artísticas y culturales (…)”

El juego ayuda a los niños a madurar y expresarse. A todos los niños, a los de hogares pobres, a los de familias de clase media que ahora no pueden darles caprichos, y también a los que no sufren necesidades materiales, pero pasan muchas horas solos y no tienen otros estímulos que la tele, los videojuegos o las redes sociales.

“El ocio no es un lujo, es una necesidad”, explica Esther Arimon, coordinadora pedagógica del centro Joan Salvador Gavina, en el Raval de Barcelona, que trabaja desde hace 34 años en “educación desde el ocio” con niños con dificultades, fracaso o absentismo escolar, carencias efectivas y sociales, delincuencia o marginación. Explican que son una inversión en prevención. “Los niños ven otras realidades, otra manera de relacionarse y aprenden hábitos”. Se trata de ir más allá del asistencialismo y trabajar la parte emocional, repitiendo patrones positivos de una generación a otra para que tengan herramientas para la edad adulta. Porque cuando los niños juegan, también aprenden.

Si muchos padres ya no pueden pagar las actividades extraescolares ni mandar a los peques de campamento, esta carencia rompe con el principio de la escuela inclusiva, que es la que no discrimina. En la Fundació Pere Tarrés, que desde hace más de 50 años educa en el tiempo libre, han tenido que reinventarse, como tantas otras, y ya no sólo organizan campamentos de verano o actividades de fin de semana, sino que también atienden a 3.000 niños todos los días de la semana.

ARTÍCULO 17
“(…) Es obligación del Estado tomar medidas para proteger al niño contra toda información y material perjudicial para su bienestar ”

Hasta el siglo XXI, los niños sólo podían aprender e interactuar con su entorno inmediato. Esto ha cambiado radicalmente con internet. Ahora los menores tienen acceso a todos los conocimientos y están conectados al mundo entero, lo que abre inmensas posibilidades de formación y de ocio, pero también, paradójicamente, puede incrementar su aislamiento y riesgos como el acoso. El 30% de los niños y niñas de 10 años tienen teléfono móvil. A los 12 años son casi el 70%, y a los 15, el 90%. Hasta los bebés juegan con las tabletas de sus padres. Muchos niños y, en mayor medida, los adolescentes sólo interrumpen la conexión cuando duermen, y eso si no optan por cambiar horas de sueño por más horas de internet. Los smart­phones satisfacen la necesidad de contacto constante con sus iguales, pero también acaparan el tiempo infantil y juvenil en detrimento de otras formas de relación o de ocio. La hiper­co­nexión también facilita que “el acoso pueda producirse de forma ininterrumpida, ya que el menor puede ser increpado, insultado o amenazado durante la mayor parte del día”, avisan desde Protégeles, mientras que el Ministerio del Interior advierte que un tercio de los contactos de los niños en internet son con desconocidos.

ARTÍCULO 12
“El niño tiene derecho a expresar su opinión y a que esta se tenga en cuenta en los asuntos que le afectan (…)”

Tarde de viernes en un colegio de la Trinitat Vella de Barcelona. Los niños se preparan para Halloween, mientras en un aula un grupo de alumnas de ESO de diferentes barrios pone voz a la generación de la recesión. “Ahora pienso antes si lo que quiero comprar es necesario o no” (Vanessa, 13 años). “Los bancos te quitan el piso si tienes problemas económicos y luego los tienen ahí aparcados, no tiene sentido” (Génesis, 14 años). “Algunas de mis amigas son listas, pero están agobiadas y no se concentran en clase” (Sara, 12 años). “Estudiar no es tan caro, porque hay becas que te ayudan o puedes pagarlo a plazos” (Halima, 16 años). “Cuando el profe está de baja, lo tendrían que sustituir desde el primer día” (María, 13 años). “Un niño pobre puede sacar un 10 igual que hay niños ricos que sacan ceros” (Inasse, 13 años). “No todo es el dinero” (Salma, 15 años). “Vivir cuesta dinero” (Blanca, 16 años). “Hay que votar a partidos desconocidos para darles la oportunidad de mostrar alternativas” (María, 12 años)…

En Noruega y Finlandia existe un Parlamento de niños que debate las leyes que les afectan. El Parlamento de adultos no puede aprobar ninguna de ellas sin escucharles antes, y si no sigue sus recomendaciones, debe justificar el motivo. Estas niñas están dispuestas a hablar con quien quiera oírlas.

ESCLAVOS ANTES DE NACER
Una de las situaciones más denigrantes es la trata de menores. Niños pequeños o mujeres embarazadas que arriban a las fronteras de forma clandestina están controlados por traficantes de seres humanos, explica Carlos Chana, responsable del programa de infancia en dificultad social de Cruz Roja. En Andalucía hay 80 niños bajo protección de la Junta, según el Defensor del Menor de esa comunidad. Llegan acompañados de adultos no identificados que se presentan como sus padres. Una decena de organismos ya están coordinados para atajar este drama cuando se sospecha que serán objeto de trata, y el primer paso es dotar a los niños de una identidad para poder romper el circuito del tráfico humano. Aun así, adolescentes que son llevadas a los centros de acogida los abandonan al poco tiempo para volver a caer en manos de las mafias. El quid de la cuestión es qué ocurre cuando uno de los 20.000 chavales inmigrantes que están bajo protección cumple 18 años. Lo más probable es que pierdan su permiso de residencia, porque para conservarlo dependen de un contrato de trabajo. “Estos chicos y chicas cuentan con once años menos de paraguas protector comparados con los jóvenes que tienen una familia”, resume Chana.

INCLUSIÓN DE LA DISCAPACIDAD 
Los niños con diversidad funcional son invisibles, explica Inés de Araoz, coordinadora de la Red Estatal de Infancia con Discapacidad. No hay cifras globales ni estudios exhaustivos de los menores discapacitados, pero sí datos contrastados: la discapacidad aumenta el riesgo de pobreza (la diferencia de renta media en hogares con o sin discapacitados es del 25%), y estos niños (y sobre todo las niñas) tienen más riesgo de sufrir maltrato y abuso sexual o de ser objeto de especiales formas de violencia como la esterilización forzosa, que en España es legal. En cuanto a la educación, “en España no hay una verdadera inclusión educativa. Se les integra en escuelas convencionales, pero sin proyectos educativos adecuados o los apoyos necesarios”, opina Araoz. Que estos pequeños sean tratados como iguales es la mejor manera de que los otros niños aprendan a convivir con naturalidad con la discapacidad y que esa naturalidad continúe en la edad adulta, explica Òscar Martínez, profesor de la Fundació Pere Tarrés. “Si los discapacitados, también los niños, no pueden decidir por sí mismos ni participar como ciudadanos, tendremos cuerpos con forma humana, no personas”.

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